
La historia trata de las vidas de dos chicas que no podrían ser más diferentes, pero que tienen dos cosas en común: tienen la misma edad y comparten nombre. Son Nana Oosaki y Nana Komatsu. Ambas coinciden camino de Tokio en un tren, y ambas se están mudando. Nana Oosaki es una cantante de un grupo punk con una personalidad muy fuerte, mientras que Nana Komatsu es una joven ingenua, infantil y muy necesitada de atención. Por casualidades del destino ambas mujeres acaban compartiendo la misma casa en Tokio, y se hacen amigas. El resto de la serie gira en torno a las vidas laborales y amorosas de ambas y su relación de amistad.
La verdad es que, simplemente por género esta es una serie que me ha costado ver. A pesar de los pesares, creo que soy más inclinada a los géneros de varones que a los de féminas. No obstante, prefiero este género más tortuoso y realista que el del shojo clásico (donde una termina deseando cruzarle la cara a la heroina de turno al segundo capítulo). Lo más lamentable de la serie es que para tener 47 episodios sea desde el principio tan reiterativa. Bien es sabido que ver una misma historia desde distintos puntos de vista puede ser interesante... pero no por ello tienen que darle vacaciones al pobre animador. También es lamentable que dejen la historia tan abierta. Queda claro que con el último capítulo deseaban tantear las posibilidades de la serie para una temporada posterior, pero no por ello deberían dejar sufrir a nuestros corazoncitos, y aunque es obvio que nada termina en la vida real... sinceramente hubiera quedado un mejor final en el capítulo 46 que con el último estertor que le dieron.
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